domingo, 5 de abril de 2015

El genio de la multitud.


Luchar por lo que se cree afirmándonos a nosotros mismos y alejarse de lo que se considera como correcto, no con el fin de situarse en contra sino con el deseo de demostrar que otra alternativa es posible, que no hay que tener miedo al cambio, que el cambio es posible y que es el propio devenir de la vida y del ser humano  lo que nos conduce a él, que evolucionamos por naturaleza y que debemos preguntarnos constantemente si lo que vivimos día a día es realmente lo correcto o si hay alguna forma de hacer que mejore.  En definitiva, superarnos a nosotros mismos, superar lo que consideramos como propiamente humano.
 “Übermensch”  es la expresión utilizada por Nietzsche, filósofo alemán nacido en 1844, en sus obras, para referirse a aquello  que es capaz de superar la humanidad y ,por lo tanto,que es capaz de superar los dos aspectos que el filósofo considera inherentes al ser humano en sociedad: la moral de rebaño y la moral del resentimiento. 
En primer lugar la moral de rebaño es la que nos conduce siempre a la búsqueda de la aprobación por parte de los demás y la que nos hace someternos a una serie de valores, reglas y principios que recibimos a medida que nos vamos integrando en nuestro entorno.  Esta moral está representada ,para el filósofo, por la moral tradicional cristiana, puesto que se trata de una moral de "renuncia" con unos valores que no podemos encontrar en esta vida, sino en otro mundo, en el supuestamente verdadero, en el más allá. Esta moral se dirige en contra de los instintos vitales, ya que propone una evasión completa con respecto al hombre concreto y respecto al mundo real, propone una vida de sumisión ante la justicia divina, de mesura y contención de los impulsos humanos, de espera y de fe.
 En segundo lugar, encontramos la moral de resentimiento que hace referencia a la manera de actuar del ser humano, siempre en contra de algo: “yo actúo de esta manera porque voy en contra de algo que considero incorrecto”.  El resentimiento es entonces lo que nos mantiene juntos como sociedad, lo que nos hace rebaño puesto que el resentido siempre necesita tener algo hacia lo que oponerse y por lo tanto ha de estar en sociedad “yo no voy a actuar como tú”. Un ejemplo claro de este tipo de moral serían todos los nacionalismos que reivindican la supremacía de un pueblo y una cultura frente a otra o las ideologías políticas que se radicalizan hasta el extremo de considerar enemigas a las personas que no comparten esas ideas o incluso, algo que podemos ver bastante a menudo: aficionados de equipos de futbol rivales que se insultan, se pelean e incluso llegan a agredirse por la influencia del resto del grupo, por el resentimiento y por el odio que sienten hacia el equipo contrario. Necesitan ese resentimiento para afirmarse como grupo, como nación o como movimiento ideológico,  lo necesitan para sentirse realizados e integrados dentro de su “rebaño”. En este punto convendría señalar que, en mi opinión, ha sido un error grave el considerar que el concepto de superhombre de Nietzsche guarda algún tipo de relación con la aparición del nazismo puesto que no existe una mayor moral de resentimiento (supremacía racial y odio a los judíos) y una mayor moral de rebaño que la que se pretende extender con esta ideología. El nazismo es el ejemplo más claro de los dos aspectos negativos que Nietzsche consideraba propios de la vida en sociedad llevados al extremo.
Nietzsche considera que estos dos aspectos negativos son necesarios y actúan como un puente hacia lo superhumano,que surge al superar estos dos tipos de moral a través de un proceso que ejemplifica valiéndose del uso de metáforas. De este modo, al principio, considera que el hombre fue un camello (simboliza al hombre que soporta y se inclina ante la religión y los dogmas) posteriormente  el camello se transforma en león (simboliza al hombre que se rebela contra el peso que se le impone, al hombre que destruye a Dios y los valores propios del rebaño) y por último el león se transforma en niño (simboliza al hombre que, liberado del  peso de la religión y de la moral tradicional, es capaz de establecer nuevos valores).
El superhombre nace, en definitiva, al adoptar  una actitud nihilista frente a la vida, nace mediante la destrucción de los valores preestablecidos al considerarlos falsos, al considerarlos como la nada. Esto es algo que puede generar en el ser humano bien una sensación de vacío existencial en el ser humano que se queda sin nada a lo que aferrarse, sin nada en lo que creer,  o bien una sensación de liberación del peso que suponía la religión y una moral vacía y, en consecuencia, la posibilidad de creación de nuevos valores acordes con los principios vitales del ser humano que para Nietzsche guardaran relación con los impulsos y los deseos, con el aquí y el ahora.
En mi opinión, no existe algo así como un “superhombre” sino que han existido acciones llevadas a cabo por hombres y mujeres a lo largo de la historia que han sido verdaderamente superhumanas. El error del ser humano ha sido el creer que una única persona puede llegar a ser considerado un superhombre, un líder que pueda decidir sobre el resto y actuar según su voluntad, imponiendo lo que individualmente consideraba sus valores a una mayoría, al rebaño. El error humano ha sido aceptar que la figura de un solo hombre puede erigirse por encima del resto como algo o alguien superior. Nietzsche habla de los superhombres, en un sentido creativo, como esas personas que se alejan del resto y comienzan a construir nuevos valores acordes a ellos mismos, afirmándose a sí mismos como seres capaces crear su propio camino a través del “sí, quiero hacer esto” pero no imponiendo sus deseo, no a través del “tú debes hacer esto”. Por ejemplo los grandes nombres de mujeres que han sido figuras clave para el movimiento feminista, mujeres como Simone de Beauvoir o Rosa Luxemburgo quienes se alejaron del rebaño, marcando una posición diferente a la que se esperaba de ellas por su condición de mujer. No se conformaron con el futuro que su sociedad les había guardado como madres, esposas y beatas sino que se arriesgaron a la condena, se arriesgaron al juicio del resto, a la exclusión social y a las consecuencias que eso traería a sus vidas y se  afirmaron a ellas mismas como mujeres, reivindicando su posición y sus capacidades, no sobre la base del resentimiento hacia los hombres, no sobre el odio al sexo opuesto sino sobre su propia existencia como seres humanos.
Otros ejemplo de acciones superhumanas son las de aquellos artistas que cultivaron su arte a pesar de las críticas y la incomprensión a la que se vieron sometidos por parte de una sociedad y una cultura incapaz de entender como bello algo distinto a lo que hasta entonces se había considerado como tal. Es el caso de los artistas dadaístas o surrealistas que desarrollaron a principios del siglo XX, dentro del movimiento vanguardista, un tipo de arte inmensamente creativo que rompía completamente con el lenguaje artístico hasta entonces utilizado, un arte que no pretendía ser el reflejo de la realidad, sino que pretendía elevarse hasta llegar a ser el reflejo del inconsciente humano. Con él se abría una nueva forma de ver la realidad que surgió tras la pérdida de todos los valores que hasta entonces se habían alabado y que desenvocó en el deseo de ruptura con la realidad que les había tocado vivir.
Por último, quiero añadir que ha sido el leer el poema “El genio de la multitud” de Charles Bukowski , poeta norteamericano,  lo que me ha hecho que reflexionar algo más acerca de la función que cumple el ser humano en la sociedad. Es un poema que, en mi opinión, sirve a la perfección para explicar esos dos tipos de moral (moral de rebaño y moral de resentimiento) de las que Nietzsche nos habla.  Se trata de un análisis profundo de la sociedad que le rodeaba, una sociedad hipócrita, hostil y ambiciosa,  una sociedad fundamentada en valores falsos y que menospreciaba a los que consideraba como fracasados porque así lo dictaban los estereotipos y los prejuicios que conformaban la moral de su rebaño. Una sociedad muy actual que adora su estructura social y que nunca llegará a comprender y  que tendrá miedo y que intentará acabar con todo aquello que sea distinto, apartando  a todo aquel que piense de forma peculiar, considerando como locura simplemente el hecho de atreverse a ver el mundo desde otra perspectiva.  


Hay suficiente traición y odio, violencia,
necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejército o cualquier
jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -AL FINAL- aquellos que
predican
PAZ.
Aquellos que hablan de Dios
necesitan a Dios.
Aquellos que predican paz
no tienen paz.
Aquellos que predican amor
no tienen amor.
Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre
leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes;
no son nada solos.
Cuidado con
el hombre corriente
con la mujer corriente.
Cuidado con su amor.
Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.
Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.
Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.
Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces te
odiarán.
Y su odio será perfecto
como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta
Su mejor
ARTE.