domingo, 27 de abril de 2014

Habitus



De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que mi camino, mi papel en lo que seria mi entorno social ha estado desde siempre pautado, trazado y decidido desde antes de que yo me quisiera dar cuenta. Ahora mismo estoy en un momento en el que aún no logro entender el porqué de muchas cosas y eso me genera dudas, preguntas y cuestiones varias sobre lo que podría ser y por razones que parecen ser deliberadamente descartadas no es.  Puede que sea cierto eso de que vivimos en un mundo en el que unos pocos llevan la batuta y al resto les toca seguir el ritmo como deban o deseen creer que quieren y pueden. Quizá buscamos con desesperación la salida del  callejón, la queremos aquí y ahora, ya mismo, porque al fin y al cabo no nos merecíamos esto, estamos aquí solo porque unos decidieron por nosotros que girar hacia un lado seria muchísimo mejor que continuar recto. Lo que probablemente no queremos aceptar es que se trababa entonces y se trata ahora de un callejón sin salida del cual solo derribando los muros se podría escapar. Pero todo esto son metáforas que se pierden entre argumentos económicos o matemáticos que parece que lo único que pretenden demostrar es que en las cajas de los bancos se continua, al mas puro estilo del Tío Gilito, nadando en la abundancia mientras la sociedad se hunde cada vez más en su propia escasez.
Pero  la verdad es que no tengo ni idea, no sé nada del mundo que me rodea,  no tengo la certeza  de que lo que creo saber sea en realidad producto de mi pensamiento o únicamente es lo que a mi alrededor le interesa que sepa. Tengo  dieciséis años, soy muy joven pero ya desde los doce parece que mi destino, si es que eso existe, esta determinado y yo por mucho que me esfuerce no puedo hacer nada para cambiarlo porque “ ¿A quién se le ocurre en los tiempos que corren estudiar humanidades?  Si  eso no tiene salidas, ni futuro, ni nada.  Anda  mejor estudia derecho o economía o una ingeniería que eso, eso si que te va a servir de algo”. Y mira puede que sea  cierto ¿ cómo se puede tener una formación humanística cuyo objetivo principal es desarrollar el pensamiento critico en un sistema tanto político, social y educativo que intenta por todos los medios destruirlo y pretender salir adelante? Esta fuera de toda lógica. Porque desde bien pequeñitos nos enseñan que esto hay que hacerlo así y no de otra forma, que el cinco es un aprobado, que el cuatro es un suspenso y que sacar un diez es un motivo de felicidad. Se nos enseña a temer el fracaso y a sentir que el éxito en nuestra vida depende de un numero o de una nota media.
Aprendemos que hay que saber responder respuestas de una manera concisa, siguiendo un orden y recordando todo aquello que nos hayamos aprendido previamente de memoria. Pero ¿qué pasa cuando intentamos hacernos preguntas sobre un tema? ¿Qué pasa cuando todo despierta en nosotros un porqué? O bien  nos quedamos en blanco o bien nos encontramos sin ningún tipo de argumento con el que respondernos y entonces decidimos dejarlo pasar y quedarnos con la definición, con la fórmula, con la acepción principal. En mi opinión, la de alumna, la cuestión no esta solo en aprender a contestar respuestas sino en enseñar a hacer preguntas. A favorecer la libre expresión sea cual sea la forma sin poner limites de extensión, formalidad o guion a los pensamientos. 

La educación no deja de ser un mecanismo, puede que el más importante, para manejar la sociedad, para asentar generación tras generación los pilares básicos de un sistema, nuestro sistema, nuestro "habitus".  Esta es una palabreja rescatada y adaptada de la filosofía griega por Pierre Bourdieu ,un gran sociologo de nuestro tiempo ,que representa,en resumen,  la forma de obrar pensar o sentir que comparten las personas que viven en un mismo entorno social. "El habitus se define como un sistema de disposiciones durables y transferibles -estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes- que integran todas las experiencias pasadas y funciona en cada momento como matriz estructurante de las percepciones, las apreciaciones y las acciones de los agentes cara a una coyuntura o acontecimiento y que él contribuye a producir" (Bourdieu, 1972) En mi opinión el habitus nos hace ser como somos y afecta a todos los procesos que experimentamos en nuestra vida, juzgamos algo porque no nos parece correcto simplemente porque nos han enseñado que es así pero no nos planteamos que pueda haber otra forma y ese es nuestro problema. "¿Por qué las cosas son así? Porque sí, porque tienen que serlo" No nos cuestionamos nada, pretendemos que los problemas se solucionen solos o que vengan otros a hacerlo por nosotros para darnos una respuesta que sea la que queramos oír y poder tranquilizar nuestras conciencias para seguir con nuestra vida, como podamos, como nos dejen.

Yo solo espero que algún día, no sé muy bien cuando, alguien se de cuenta de que hay que cambiar nuestro sistema, nuestra forma de actuar, el habitus. Porque estos tipos de estructuras sociales no servían entonces y mucho menos ahora.  Necesitamos  un cambio, uno real.

lunes, 14 de abril de 2014

"Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro."



El bien común, como un derecho de ser disfrutado  por todos y cada uno de los miembros de una sociedad, sin privilegios de clase, fue sustentado como idea  por Platón en su República, como objetivo del gobernante, un ser superior y sabio, capaz de distribuir equitativamente lo que a cada uno le corresponde. El individuo desarrolla su vida dentro de la polis, a la que está  unido, tendiendo al bien de todos que es mucho más que la suma de los bienes personales.
El gobernante no debe aspirar a riquezas personales, ni al beneficio de algunos, sino al de la totalidad.  Platón distingue la moral del gobernante de la moral de la Política ya que la primera la moral debe ser la de una persona intachable (ejemplaridad pública) y la segunda, la moral de la política, puede utilizar ciertos medios que no son aceptables en el plano personal, como mentir, si es por el bien de todos.
Para Karl Popper  (Viena 28 de julio de 1902/ Londres 17 de septiembre de 1994) la percepción "platónica" del bien común es utópica y lo argumenta de la siguiente manera:
Es necesario no solo un plan o concepto de lo que la sociedad final debe ser,  sino también un gobierno fuerte y centralizado, un corto número de personas en el gobierno -los reyes filósofos-  encargados del gobierno, benevolentes, pero implacables, no interesados en los derechos o beneficios de los individuos como tales sino en la comunidad como entidad, de acuerdo a lo que decía Platón: "...nosotros no establecemos la ciudad mirando a que una clase de gente sea especialmente feliz, sino para que lo sea en el mayor grado posible la ciudad toda;..."
Esa percepción puede ser capaz -en la opinión de Popper- de conducir fácilmente a una dictadura. A la concentración del poder en manos de unos pocos y la pérdida de la libertad del individuo.
Además, “El método de establecer, primero, una meta política última y de comenzar a avanzar luego hacia ella, es fútil si admitimos que este objetivo puede alterarse considerablemente durante el proceso de su materialización.” (Popper) Así, este ideal absoluto e inmutable solo tiene validez si asumimos otros dos supuestos:
•             Que existen métodos racionales para determinar de una vez para siempre cual es el ideal.
•              Acuerdo sobre los mejores métodos para su obtención.
A falta de acuerdo en relación a algunos de esos puntos, no queda otro remedio que la fuerza o la restricción, con lo que se va a gobiernos totalitaristas o dictatoriales. Platón dice: "..., si se aspira a que una ciudad se desenvuelva en buen orden, hay que impedir por todos los medios que nadie diga en ella que la divinidad, que es buena, ha sido causante de los males de un mortal ...." y para que esto sea así, según Popper,  entonces los que cuidan de la ciudad han de esforzarse para que esto de la educación no se corrompa sin darse ellos cuenta, sino que  han de vigilarlo, de modo que no haya innovaciones contra lo prescrito.

En mi opinión no se oponen bien común y bien de la persona (individuo), pues la persona que se cierra solo en su individualidad no puede realizarse y madurar  su propio bien, y consecuentemente también el bien de los demás. Cuando una persona que tiene sus propios valores y actúa en libertad con su conciencia participa, se integra, en un grupo mayor para la realización de alguna acción (equipo), el disfrute de lo que se consigue, la sensación de autorrealización y consecuentemente de felicidad es mayor que cuando la acción es sólo individual y reporta sólo un beneficio para la persona y no para un colectivo.
En una convivencia las libertades del individuo están sujetas a normas establecidas que existen y regulan esa convivencia y que son necesarias para el bien común.  Por ejemplo: en una comunidad de vecinos existen unas normas de horarios para no hacer ruido a determinadas horas para facilitar el descanso de todos los vecinos. Si mi acción individual fuese hacer una fiesta a las doce de la noche, eso iría en contra del derecho de mis vecinos a poder estar tranquilos en sus casas y poder descansar, pero esa misma norma que me limita a la vez es un derecho mío frente al resto de mis vecinos y por lo tanto es un bien mayor que la pérdida de ejercer la libertad de hacer lo que quiera en un momento determinado. Creo que hay que actuar en todo momento en libertad pero valorando las consecuencias de nuestros actos para los demás, por lo que algo aparentemente bueno para nosotros puede causar daño a otros y debe estar en nuestros valores como personas el respeto al bien común y a no causar daños a terceros.

En una sociedad las personas tienen derecho  a una vivienda digna y por tanto el estado y los gobernantes deben trabajar porque todo el mundo, todas las personas,  puedan acceder a ella. Se debieran tomar medidas urgentes a favor de evitar los desahucios por impagos en determinadas ocasiones donde las condiciones bancarias son abusivas y donde no se quieren buscar soluciones en línea del bien común. Los desahucios que están provocados por consecuencias injustas de una crisis que pagan los que no tuvieron nada que ver en su generación, mientras que los bancos que en su momento tuvieron un beneficio individual y no trabajaron por el bien común están siendo ayudados a salir de esa crisis por el estado y mientras los ciudadanos quedan en la cuneta con medidas indecentes.
Tener conciencia de ser parte de un todo más grande que el propio individuo, sabernos parte de  un colectivo, de una comunidad, que nuestra presencia favorece los objetivos de un grupo, que se forma parte de un proyecto concreto (familia, empresa, grupo de amigos, partido político, país ..), en definitiva, creer en “el nosotros” nos lleva a un cambio total en la forma de enfocar nuestras acciones  y permite que la identidad individual “el yo”  se fortalezca.
La construcción del bien común es labor de todos. En el momento actual hay una sensación de “erial en la sociedad”, la gente está harta de las clases dirigentes, se ha instaurado la desconfianza y todos tenemos la sensación de que en muchos aspectos  nos han engañado y nos sentimos estafados. Más allá del diagnóstico de la situación la cuestión fundamental es cómo salir de ella: el tratamiento.
La sociedad necesita comportamientos ejemplares de sus gobernantes y necesita comportamientos ejemplares de cada uno de los individuos.
Por ejemplo  los escándalos de financiación de los partidos, de quiebras en bancos que dejan sin ahorros a la clase trabajadora, de enriquecimiento indebido por parte de personas que tenían cargos de responsabilidad en los partidos políticos, la corrupción que parece instalada en la sociedad parecen resultado de un tiempo en el que sólo se ha tratado el individualismo y el éxito social en claves materialistas y todo ello nos ha llevado a tener la sociedad actual que tenemos donde se dice que la “crisis económica va acompañada de una gran crisis de valores”, que probablemente haya sido a la inversa.. la crisis de valores , el todo vale en beneficio del individuo, la no valoración de las buenas personas sino de las personas que más tienen , ha contribuido a llevarnos a la crisis económica que atravesamos.
No podemos sólo esperar, mirar a los demás y esperar soluciones, cada uno debe ser responsable de buscar su futuro.

Las reflexiones están sobre la mesa, hay posibles soluciones…aunque haya mil motivos para pensar que quizás los valores seguirán aparcados en ese lugar ajeno a toda pregunta y respuesta donde se quedan aparcadas las cosas.