lunes, 31 de marzo de 2014

¿Qué esta pasando?





Desde siempre he pensado que uno de los mayores problemas en nuestra sociedad es el miedo, somos una especie cobarde que cuando encuentra algo desconocido tiende a apartarlo o a juzgarlo temiendo que pueda acabar con su propia identidad. Juzgamos a las personas de diferentes culturas, las etiquetamos como lo que no son guiándonos por estereotipos y las discriminados por ello. Nos sentimos orgullosos de nuestras banderas  y levantamos muros y alambradas para defender un territorio, un lenguaje y una nación que creemos que nos pertenece y nos hace mejores que otros.  Es la mentalidad humana, y no otra cosa lo que hace imposible que exista una verdadera integración social de las personas en países que no comparten su cultura. Aunque el mundo haya cambiado, la desigualdad social que sufren los inmigrantes sigue latente en muchos países y causa problemas que los gobiernos prefieren, en muchos casos, no afrontar.
Actualmente estamos rodeados de palabras, de mensajes  que nos hacen creer que vivimos en un mundo mas justo, que alaban nuestra sociedad : plural, diversa, donde aun habiendo un choque de culturas no se generan conflictos. Es cierto que la sociedad ha avanzado y se demuestra, en cierta medida, cuando vemos como hace unas décadas no ser occidental o tener unas creencias religiosas distintas en un país cristiano conllevaba no ser considerado persona, no tener derechos  y sufrir los abusos de la cultura dominante. Estos problemas han conseguido solucionarse en parte ya que sigue existiendo un sentimiento arraigado, con respecto a los extranjeros, que provoca serios conflictos. Y es que en muchos países la llegada de inmigrantes supone, aunque el mundo haya cambiado, un problema grave.
Deberíamos darnos cuenta de que en la sociedad hay algo que falla cuando  en vez de buscar soluciones y reaccionar, nuestros gobiernos se mantienen indiferentes ante las reivindicaciones ciudadanas y continúan  su discurso, según el que si existe un equilibrio entre las culturas que sin embargo queda en entredicho cada día cuando un nuevo intento de salto por parte de inmigrantes a la valla de Melilla provoca un gran numero de heridos debido a las nuevas medidas disuasorias establecidas, una serie de concertinas cuya función original seria evitar el paso de animales  y que bueno, se han reutilizado para asustar a aquellos que desesperados intentasen cruzar. Lo más curioso es que aun a pesar de las graves heridas que producen el gobierno que en un principio las uso como medida disuasoria no ha llegado a retirarlas. Que la entrada de seres humanos a un país que defiende la democracia, la igualdad y la no violencia sea considerado delito, da mucho que pensar sobre la hipocresia tanto política como ciudadana que actualmente lidera nuestro país.
En pleno siglo XXI y a pesar de que creemos vivir en una sociedad justa, civilizada, que ha superado todos sus perjuicios, aun juzgamos a las personas por su lugar de nacimiento, o su raza, algo que se ha ido repitiendo a lo largo de la historia. En mi opinión, deberíamos darnos cuenta de que lo verdaderamente importante es que todos somos personas y ciudadanos y que por ello debemos tener ciertos derechos inalienables independientemente de nuestra cultura así como la capacidad  para  saber adaptarnos los unos a los otros manteniendo nuestras diferencias algo  muy importante ya que el peor error que ha cometido el ser humano, a lo largo de la historia, ha sido el intentar cambiar a toda costa las creencias y  la forma de ser de las personas imponiendo las leyes, la religión, y el lenguaje por el hecho de que existía una cultura dominante cuyos  principios, que seguían los intereses de unos pocos, eran los apropiados  y no debían ser discutidos por ningún pueblo considerado de carácter inferior. A mi juicio, deberíamos estar agradecidos por ser tan diferentes ,  ya que es eso lo que nos permite aprender los unos de los otros, crecer y madurar como personas en comunidad. 
Tanto la sociedad como los propios gobiernos deberían tener en cuenta este error para no volver a cometerlo,  deberían tener en cuenta la opinión de estas minorías étnicas, atrapadas en su gran mayoría barrios marginales de las ciudades, en trabajos sin ningún tipo de respeto por las condiciones laborales en las que debería trabajar cualquier persona ya que sale mas rentable solo para unos pocos y asi respetar su cultura y a ellos, los inmigrantes, como lo que son: como personas y sobretodo comenzar a tener en cuenta que la fama de un país, sea buena o mala, no se extiende a sus habitantes. Son esos estereotipos los que nos hacen juzgar y desconfiar de a las personas sin apenas conocerlas. Ser albanés o rumano no implica robar o asesinar, musulmán no es sinónimo de terrorista o extremista, subsahariano NO QUIERE DECIR ENEMIGO.







domingo, 2 de marzo de 2014






Siempre he creído que era libre, que al menos vivía en un país democrático en el que a pesar de todos los problemas económicos, sociales y políticos el derecho a la libertad individual de cada ciudadano era algo respetado, que mis derechos terminaban donde comenzaban los derechos de otra persona y que todos éramos considerados iguales al menos en términos generales.  Era bonito vivir en la ignorancia sin preocuparse por el porqué de tantas cosas, sin ver la maldad de la gente y creyendo que si se aprobaba una ley injusta solo habría que pedir que desapareciera o que si se acababa el dinero siempre se podría fabricar más. Sin embargo la infancia pasa y cada vez se hacen más evidentes las injusticias con las que convivimos cada día.

Uno de los tantos frentes abiertos y causa en la actualidad de un gran debate social es el aborto. Durante el gobierno de Jose Luis Rodriguez Zapatero se logro aprobar la denominada "Ley a plazos" que permitía el aborto libre durante las catorce primeras semanas de embarazo y de manera gratuita gracias a la seguridad social.  Sin embargo el pasado mes de diciembre fue aprobado por el consejo de ministros el anteproyecto de Ley Orgánica de Protección de los Derechos del Concebido y de la Mujer Embarazada algo que ha generado numerosas protestas y declaraciones tanto por parte de los defensores del aborto libre como por la Iglesia y  los grupos pro-vida,  aquellos que defienden la prohibición total del aborto y a los que esta nueva ley les parece insuficiente ya que no impide a las mujeres abortar si no que restringe el proceso. En mi opinión se trata de una tentativa del gobierno actual de imponer su ideología en la sociedad escudándose en la burocracia cuando nota el malestar social ya que no se prohíbe el aborto, simplemente se regula.  A su vez ha parecido extenderse una postura paternalista por parte de la iglesia y también por parte del gobierno en la que la mujer no debe ser condenada por abortar ya que no comete un delito, se trata de la victima y es vista como un ser sin la capacidad de pensar o decidir sobre su cuerpo y que necesita ayuda por su obvia inconsciencia a la hora de tomar una decisión asi.
En mi opinión me parece denigrante para la mujer que su gobierno pretenda decidir sobre ella o den su opinión sobre lo que debería o no debería hacer. Algo falla cuando en un estado que se declara aconfesional el gobierno y la iglesia mantienen casi siempre los mismos discursos, cuando se defienden a toda cosa el derecho a la vida de los no nacidos pero se recorta en sanidad, en subvenciones para niños que nacen con enfermedades degenerativas o necesitan cuidados especiales, se recorta en investigación, se privatiza la educación o se niegan la sanidad publica a los extranjeros. Cuando se defiende la no violencia y el respeto a la vida de todo ser humano y en la frontera entre España y Melilla el gobierno coloca vallas para animales con el fin de disuadir a los inmigrantes que se hieren gravemente al intentar cruzar y se les dispara con pelotas de goma cuando nadan intentando llegar a la costa.
La nueva ley del aborto termina con la libertad de las mujeres y nos hace retroceder 30 años cuando muchas jóvenes españolas, aquellas que podían permitírselo, debían viajar a Londres para poder abortar en condiciones sanitarias adecuadas. En la actualidad el aborto esta permitido en caso de que afecte psicologicamente a la madre algo que deberá ser certificado por dos médicos distintos o en caso de violación en los que la ley permite el aborto durante las primeras doce  semanas de gestación siempre y cuando haya una denuncia previa de agresión sexual. La malformación fetal incluso si esta es incompatible con la vida o peligrosa para la propia madre no ser aun motivo para abortar, tampoco ningún tipo de enfermedad degenerativa. Al mismo tiempo se retiran todas las ayudas para personas dependientes condenándolas de este modo a una vida precaria,  pero eso si tanto la Iglesia Católica como el gobierno defienden siempre los derechos de los más débiles.
Como mujer el aborto me parece una de las peores situaciones por las que se puede pasar, una decisión que tomar de manera individual sin ninguna presión externa. Como mujer me indigna que los grupos pro-vida más conservadores acusen a aquellas mujeres que abortan de que lo hacen por gusto y de que son unas asesinas. Como mujer y no creyente me resulta terrible que un grupo de hombres influidos por la iglesia católica se alcen como mis representantes y mis defensores tomando decisiones por mí y no dejándome elegir como vivir mi vida.