jueves, 31 de octubre de 2013

Mitos


Los mitos son relatos fantásticos, en los que suelen intervenir seres mitológicos o dioses para tratar de dar una explicación a sucesos reales. Mezclan la ficción, en la que se suceden hechos que no pueden ser explicados mediante la razón, y la realidad que trata de explicar. Los mitos más conocidos suelen ser los griegos o los egipcios, pero también encontramos la visión de muchos pueblos, en este caso africanos, que han elaborado y transmitido de generación en generación curiosos relatos para explicar el origen del ser humano.

La creación según los pueblos Africanos.

En un tiempo cero, el dios supremo Mulukú -Woka en las regiones centroafricanas- que dominaba todos los oficios relacionados con la agricultura y la siembra, aburrido por haber terminado con la creación del mundo, decidió hacer brotar de la tierra el primer hombre y la primera mujer. Para ello hizo dos agujeros iguales en el suelo de los que respectivamente emergió la mujer y el hombre. Mulukú les tenía un gran cariño y por ello les enseño todos sus conocimientos sobre la tierra y el cultivo de esta, también les entrego herramientas y semillas y les mostró la manera de vivir por si mismos sin necesidad de depender de las otras especies; sin embargo, la pareja no puso en practica los consejos dados por su deidad y aquellas tierras fértiles que les habían sido asignadas acabaron convirtiéndose en campos yermos. Mulukú, enfadado, arrancó su cola a los monos que habitaban en esas tierras y se la puso a los humanos. Ordenó al mismo tiempo a los primeros, en los que deposito su confianza, que se comportaran como humanos y a los segundos que se volvieran monos.  

Este mito nos explica el origen del ser humano intentado ,en primer lugar, inculcar la humildad haciendo ver que los hombres tienen la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza para sobrevivir y avanzar. Me parece muy interesante la forma que tiene de explicar la creación, partiendo de un dios que al crear a la primera pareja de seres humanos (hombres y mujeres sin considerarlos desiguales) de la propia tierra, les da las capacidades para que sean independientes, para que se valgan por si mismos sin depender de otros, no les impone deberes ni limitaciones salvo que cuiden y trabajen aquello que se les ha otorgado, en definitiva les da total libertad para vivir en un mundo adaptado a sus necesidades. Ademas la relación que establece entre seres humanos y animales, como individuos de la naturaleza, resulta algo novedoso ya que por ejemplo en el mito de creación cristiana el hombre (varón) se sitúa siempre por encima de todas las cosas.
Por otro lado también encontramos que el ser que la deidad elige para otorgar de nuevo su confianza ,al ver como el ser humano le falla, es el mono. Bajo mi punto de vista, no se trata de algo casual, con ello ,en este mito, también se explica ese cierto parecido que existe, en la forma de actuar y en el propio físico, entre los hombres y los monos. Estamos hablando de un mito muy antiguo que me parece realmente interesante ya que esa idea de variación en las especies, o parecido con los simios apareció en nuestro mundo mucho tiempo más tarde de la mano de Lamarck o Darwin con sus teorías evolucionistas y aún así tardó bastante en ser aceptada.



He crecido en un mundo que condena a los hombres por sus ideales y no por sus acciones y que suele justificar lo incorrecto por miedo a la reacción, por miedo a la decepción. He crecido en un mundo que necesita agarrarse algo en lo que creer, en lo que tener fe para no perder toda esperanza. Este deseo, este miedo, es lo que hace que creemos mitos, que vemos como fieles representaciones de la realidad aunque sean solo historias ficticias y en los que confiamos y defendemos por encima de todo. Los mitos han existido desde que el hombre es hombre y ha ido evolucionando con él, pero pienso que la sociedad actual basada en estereotipos de perfección, debería empezar a darse cuenta de que la verdadera belleza de la vida y de las personas se encuentra en sus defectos, en lo que nos queda por descubrir, en lo que nos hace diferentes ,pero no desiguales, a unos de otros. Así, comenzaríamos a aceptar que no podemos cambiar nuestras historias, nuestra cultura y tampoco a nosotros mismos pero sí nuestra manera de mirar el mundo.