lunes, 4 de mayo de 2015

En el espejo en el que me miro…


En el espejo en el que me miro
aparecen  sombras de otros tiempos,
figuras etéreas que reivindican su silencio y me acompañan.
Se extiende ante mí una imagen informe -soy yo misma-
y puedo ver la oscuridad y la luz que se esconde en los escombros.

Siento extrañeza en compañía de mi propio pensamiento.
Busco la salida,
la huida entre una multitud
que apresa mis ganas de soltarme de una vez,
para siempre...
dejándome caer y recaer en los abismos,
sin aferrarme a lo que soy,
a lo que he sido,
rebelándome en la nada,
convirtiéndome en la propia jaula.
El odio, la frialdad, el cinismo…
sus mayores y más perfectos logros
me impiden gritar que vivo
temiendo nuestra propia fragilidad,
el rechazo hacia la singularidad
de lo que un día se consideró
único
tras los ventanales que recogían
nuestras luces y nuestras sombras,
el paisaje
en movimiento
y la vida
en un mismo tiempo,
inalterable.

Déjame en mi reflejo,
sabiendo que en los naufragios hallaré las respuestas
y que cuando sea entonces
y esté a la deriva,
podré dejarme llevar por el viento
que agita la risa
en tus ojos.


domingo, 5 de abril de 2015

El genio de la multitud.


Luchar por lo que se cree afirmándonos a nosotros mismos y alejarse de lo que se considera como correcto, no con el fin de situarse en contra sino con el deseo de demostrar que otra alternativa es posible, que no hay que tener miedo al cambio, que el cambio es posible y que es el propio devenir de la vida y del ser humano  lo que nos conduce a él, que evolucionamos por naturaleza y que debemos preguntarnos constantemente si lo que vivimos día a día es realmente lo correcto o si hay alguna forma de hacer que mejore.  En definitiva, superarnos a nosotros mismos, superar lo que consideramos como propiamente humano.
 “Übermensch”  es la expresión utilizada por Nietzsche, filósofo alemán nacido en 1844, en sus obras, para referirse a aquello  que es capaz de superar la humanidad y ,por lo tanto,que es capaz de superar los dos aspectos que el filósofo considera inherentes al ser humano en sociedad: la moral de rebaño y la moral del resentimiento. 
En primer lugar la moral de rebaño es la que nos conduce siempre a la búsqueda de la aprobación por parte de los demás y la que nos hace someternos a una serie de valores, reglas y principios que recibimos a medida que nos vamos integrando en nuestro entorno.  Esta moral está representada ,para el filósofo, por la moral tradicional cristiana, puesto que se trata de una moral de "renuncia" con unos valores que no podemos encontrar en esta vida, sino en otro mundo, en el supuestamente verdadero, en el más allá. Esta moral se dirige en contra de los instintos vitales, ya que propone una evasión completa con respecto al hombre concreto y respecto al mundo real, propone una vida de sumisión ante la justicia divina, de mesura y contención de los impulsos humanos, de espera y de fe.
 En segundo lugar, encontramos la moral de resentimiento que hace referencia a la manera de actuar del ser humano, siempre en contra de algo: “yo actúo de esta manera porque voy en contra de algo que considero incorrecto”.  El resentimiento es entonces lo que nos mantiene juntos como sociedad, lo que nos hace rebaño puesto que el resentido siempre necesita tener algo hacia lo que oponerse y por lo tanto ha de estar en sociedad “yo no voy a actuar como tú”. Un ejemplo claro de este tipo de moral serían todos los nacionalismos que reivindican la supremacía de un pueblo y una cultura frente a otra o las ideologías políticas que se radicalizan hasta el extremo de considerar enemigas a las personas que no comparten esas ideas o incluso, algo que podemos ver bastante a menudo: aficionados de equipos de futbol rivales que se insultan, se pelean e incluso llegan a agredirse por la influencia del resto del grupo, por el resentimiento y por el odio que sienten hacia el equipo contrario. Necesitan ese resentimiento para afirmarse como grupo, como nación o como movimiento ideológico,  lo necesitan para sentirse realizados e integrados dentro de su “rebaño”. En este punto convendría señalar que, en mi opinión, ha sido un error grave el considerar que el concepto de superhombre de Nietzsche guarda algún tipo de relación con la aparición del nazismo puesto que no existe una mayor moral de resentimiento (supremacía racial y odio a los judíos) y una mayor moral de rebaño que la que se pretende extender con esta ideología. El nazismo es el ejemplo más claro de los dos aspectos negativos que Nietzsche consideraba propios de la vida en sociedad llevados al extremo.
Nietzsche considera que estos dos aspectos negativos son necesarios y actúan como un puente hacia lo superhumano,que surge al superar estos dos tipos de moral a través de un proceso que ejemplifica valiéndose del uso de metáforas. De este modo, al principio, considera que el hombre fue un camello (simboliza al hombre que soporta y se inclina ante la religión y los dogmas) posteriormente  el camello se transforma en león (simboliza al hombre que se rebela contra el peso que se le impone, al hombre que destruye a Dios y los valores propios del rebaño) y por último el león se transforma en niño (simboliza al hombre que, liberado del  peso de la religión y de la moral tradicional, es capaz de establecer nuevos valores).
El superhombre nace, en definitiva, al adoptar  una actitud nihilista frente a la vida, nace mediante la destrucción de los valores preestablecidos al considerarlos falsos, al considerarlos como la nada. Esto es algo que puede generar en el ser humano bien una sensación de vacío existencial en el ser humano que se queda sin nada a lo que aferrarse, sin nada en lo que creer,  o bien una sensación de liberación del peso que suponía la religión y una moral vacía y, en consecuencia, la posibilidad de creación de nuevos valores acordes con los principios vitales del ser humano que para Nietzsche guardaran relación con los impulsos y los deseos, con el aquí y el ahora.
En mi opinión, no existe algo así como un “superhombre” sino que han existido acciones llevadas a cabo por hombres y mujeres a lo largo de la historia que han sido verdaderamente superhumanas. El error del ser humano ha sido el creer que una única persona puede llegar a ser considerado un superhombre, un líder que pueda decidir sobre el resto y actuar según su voluntad, imponiendo lo que individualmente consideraba sus valores a una mayoría, al rebaño. El error humano ha sido aceptar que la figura de un solo hombre puede erigirse por encima del resto como algo o alguien superior. Nietzsche habla de los superhombres, en un sentido creativo, como esas personas que se alejan del resto y comienzan a construir nuevos valores acordes a ellos mismos, afirmándose a sí mismos como seres capaces crear su propio camino a través del “sí, quiero hacer esto” pero no imponiendo sus deseo, no a través del “tú debes hacer esto”. Por ejemplo los grandes nombres de mujeres que han sido figuras clave para el movimiento feminista, mujeres como Simone de Beauvoir o Rosa Luxemburgo quienes se alejaron del rebaño, marcando una posición diferente a la que se esperaba de ellas por su condición de mujer. No se conformaron con el futuro que su sociedad les había guardado como madres, esposas y beatas sino que se arriesgaron a la condena, se arriesgaron al juicio del resto, a la exclusión social y a las consecuencias que eso traería a sus vidas y se  afirmaron a ellas mismas como mujeres, reivindicando su posición y sus capacidades, no sobre la base del resentimiento hacia los hombres, no sobre el odio al sexo opuesto sino sobre su propia existencia como seres humanos.
Otros ejemplo de acciones superhumanas son las de aquellos artistas que cultivaron su arte a pesar de las críticas y la incomprensión a la que se vieron sometidos por parte de una sociedad y una cultura incapaz de entender como bello algo distinto a lo que hasta entonces se había considerado como tal. Es el caso de los artistas dadaístas o surrealistas que desarrollaron a principios del siglo XX, dentro del movimiento vanguardista, un tipo de arte inmensamente creativo que rompía completamente con el lenguaje artístico hasta entonces utilizado, un arte que no pretendía ser el reflejo de la realidad, sino que pretendía elevarse hasta llegar a ser el reflejo del inconsciente humano. Con él se abría una nueva forma de ver la realidad que surgió tras la pérdida de todos los valores que hasta entonces se habían alabado y que desenvocó en el deseo de ruptura con la realidad que les había tocado vivir.
Por último, quiero añadir que ha sido el leer el poema “El genio de la multitud” de Charles Bukowski , poeta norteamericano,  lo que me ha hecho que reflexionar algo más acerca de la función que cumple el ser humano en la sociedad. Es un poema que, en mi opinión, sirve a la perfección para explicar esos dos tipos de moral (moral de rebaño y moral de resentimiento) de las que Nietzsche nos habla.  Se trata de un análisis profundo de la sociedad que le rodeaba, una sociedad hipócrita, hostil y ambiciosa,  una sociedad fundamentada en valores falsos y que menospreciaba a los que consideraba como fracasados porque así lo dictaban los estereotipos y los prejuicios que conformaban la moral de su rebaño. Una sociedad muy actual que adora su estructura social y que nunca llegará a comprender y  que tendrá miedo y que intentará acabar con todo aquello que sea distinto, apartando  a todo aquel que piense de forma peculiar, considerando como locura simplemente el hecho de atreverse a ver el mundo desde otra perspectiva.  


Hay suficiente traición y odio, violencia,
necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejército o cualquier
jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -AL FINAL- aquellos que
predican
PAZ.
Aquellos que hablan de Dios
necesitan a Dios.
Aquellos que predican paz
no tienen paz.
Aquellos que predican amor
no tienen amor.
Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre
leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes;
no son nada solos.
Cuidado con
el hombre corriente
con la mujer corriente.
Cuidado con su amor.
Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.
Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.
Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.
Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces te
odiarán.
Y su odio será perfecto
como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta
Su mejor
ARTE.

La manipulación mediática.





Estudios realizados por diarios del panorama internacional han mostrado como en los periódicos de un mayor prestigio social los contenidos directamente remitidos por empresas privadas, son mucho más abundantes que en los diarios considerados sensacionalistas, quienes invierten grandes cantidades de dinero con el fin de destapar secretos de personalidades públicas, como se reveló a partir del caso Murdoch. Así, el panorama periodístico en el campo de la investigación ha quedado irremediablemente subordinado a la vinculación existente entre las grandes corporaciones y las entidades privadas con las redacciones de los periódicos, cuyas agencias de prensa se encargan de la redacción de un mensaje prefijado que es el que aparece en los medios, y también con el mundo digital, controlado por estas entidades. Esta relación afecta sobremanera a todas las informaciones y noticias que recibimos a través de los medios de comunicación, que muchas veces responden más a intereses privados que al propio deseo comunicador.
Actualmente y como podemos observar en España, la investigación periodística únicamente se desarrolla o bien mediante noticias amarillistas que pretenden satisfacer el deseo de cotilleo y de entrometimiento en vidas ajenas o bien mediante noticias relacionadas con los últimos fichajes millonarios de algún equipo de futbol o con noticias redactadas por las agencias de prensa de las grandes compañías, con el suficiente dinero para pagar tanto la publicación de noticias que les sean favorables como páginas y portadas plagadas de la publicidad de sus productos que llega a los lectores junto con ese mensaje positivo: mera propaganda. El periodismo ya no se desarrolla en la redacciones de periódicos, esas noticias ya no provienen, en su mayoría, directamente de la investigación periodística, sino que reflejan el discurso vacío y repetido que  llega en los diarios pero que nace en las agencias de prensa o departamentos de comunicación dentro de instituciones del mundo de la comunicación como el grupo Prisa,  o instituciones financieras como el banco Santander.
Además, con el desarrollo de las nuevas tecnologías y las redes sociales, Internet se ha vuelto la principal fuente de información para la mayoría de la población, algo que han aprovechado los comunicadores de empresa beneficiándose de la falta de control que existe en las redes y que permite la publicación de todo tipo de informaciones, lo que favorece la expansión de las distintas grandes marcas comerciales.
 Personalmente considero que el control mediático, sobre todo durante los últimos años, se ha vuelto extremadamente interesado puesto que las grandes compañías han aprovechado tanto el desarrollo de los medios digitales como el de la prensa tradicional como un instrumento de control, con el fin de hacer llegar directamente a la población un mensaje concreto, aceptado por la mayoría y únicamente rebatido por una minoría que pasa desapercibida puesto que todos los grandes medios de comunicación, considerados de calidad, repiten ese mismo mensaje. Además, a estos mensajes oficiales, hay que añadirle el constante sensacionalismo y el bombardeo mediático que orienta lo que actualmente se considera “periodismo de investigación” y que mueve a la opinión pública a una determinada posición, hacia una posición acrítica deseada por esos grandes poderes que controlan la información que recibimos.
Sin embargo, creo que la tecnología es actualmente la herramienta que nos permite participar activamente y conocer realmente lo que ocurre a nuestro alrededor para llegar así a poder formar un conocimiento ajeno al que nos proporcionan los medios convencionales. De todas formas, la tecnología no deja de ser un instrumento que puede ser usado bien o mal y que hay que saber manejar. Y es que igual que la información que nos proporcionan los medios digitales puede ser usada para el conocimiento, el exceso de la misma también sirve para expandir el desconocimiento, al haber de por medio poderes que no desean una ciudadanía que piense sino que únicamente consuma y produzca.
En mi opinión, el no dejar saber es y ha sido siempre una forma de dominación que actualmente se lleva a cabo por poderes fundamentalmente económicos e interesados quienes han sofisticado notablemente sus técnicas al considerar que el dominio de una doctrina económica y de sus valores es mucho más eficaz para conducir hacia el pensamiento único a la mayoría social. Así, en la actualidad, los medios convencionales se encuentran en una relación casi “promiscua” con los grandes poderes. Su objetivo es únicamente hacer negocios y personalmente creo que ya no sirven a la sociedad sino que se sirven de ella para su beneficio, ya no cumplen esa función crítica que intentaba denunciar y mantener a raya a los grandes poderes sino que se someten a ellos buscando su supervivencia, buscando salvaguardar sus intereses. Además, creo que en España los poderes políticos dominantes también se han servido de los medios de comunicación para difundir el sectarismo político, es decir, el posicionamiento o bien en una idea política considerada como la sensata y la propia del mundo actual, ideología ligada a los poderes económicos, o bien en una idea política que los medios de comunicación asocian al caos o al desorden y hacia la que desatan todas sus críticas. Esto ocurre por ejemplo con Podemos, partido político de apenas un año que se ha convertido en el centro de todos los escándalos,  algo que responde únicamente al deseo por parte de los grandes poderes de echar por tierra cualquier tipo de respuesta ciudadana, cualquier tipo de propuesta que amenace su situación actual. Es algo evidente, solo hace falta observar el trato de los medios hacia los casos de corrupción que golpean día sí y día también a los grandes partidos. Incluso se llega a pretender que nos tomemos con humor el hecho de que un adolescente apodado por la prensa como “El pequeño Nicolás” haya tomado el pelo a los órganos de seguridad del Estado y haya ascendido dentro del Partido Popular únicamente alegando tener “buenos contactos”. Es vergonzoso.
 Hemos llegado a un punto en el que creo que se comienza a aceptar el pensamiento único, la resignación, como una verdad universal e inamovible y esto únicamente indica el grado de manipulación social al que estamos sometidos por parte de los medios de comunicación, el gobierno y nuestro propio entorno.
El lenguaje es la herramienta más útil y más necesaria para el ser humano  y es que leer, hablar y aprender son los únicos instrumentos que tenemos a nuestro alcance para fomentar el pensamiento crítico, la duda, la pregunta, la queja...Tan solo con echar la vista atrás y fijarnos en la historia más reciente podemos comprobar como todos los regímenes políticos de carácter autoritario han querido siempre adoctrinar a la población en unos ideales y controlar fuera como fuera  la literatura, la palabra y el pensamiento libre puesto que hacen a las persona capaces de ver la realidad desde distintas perspectivas, de juzgar  y darse cuenta de cómo eso que se les presenta como lo lógico, lo razonable y la única alternativa no tiene porqué serlo. Resulta que este neoliberalismo en el que estamos inmersos no deja de ser un régimen más que ha ido absorbiendo a toda la sociedad tanto española, como Europea y mundial, globalizando la sociedad, haciéndola común, aplicando las mismas medidas aquí o allá y la misma forma de mirar la vida, haciendo de la política una profesión más a la que únicamente pueden dedicarse los políticos y no los ciudadanos o de la educación una herramienta para establecer una determinada concepción de la sociedad.

“La idea básica que atraviesa la historia moderna y el liberalismo moderno es que el público debe ser marginado. El público en general es visto no más que como excluidos ignorantes que interfieren, como ganado desorientado.”
“El propósito de los medios masivos... no es tanto informar y reportar lo que sucede, sino más bien dar forma a la opinión pública de acuerdo a las agendas del poder corporativo dominante”

―Noam Chomsky

domingo, 30 de noviembre de 2014

Freud, Shakespeare y el maltrato.





El amor como fuerza creadora de las más bellas historias, de los más bellos retratos y poemas, de las más hermosas sinfonías…
El amor como fuerza destructora de grandes imperios, de ciudades, de vidas o de sueños…
El amor en todas sus expresiones, facetas y condiciones ha sido motor y fuerza de la vida humana, llena de pasiones, deseos, odios y desengaños y en consecuencia del propio arte, reflejo de las inquietudes de los hombres y de sus historias. Desde los inicios del mismo pensamiento hemos tratado de darle una explicación a lo que no conocemos, a lo que nos da miedo, a lo que se escapa de la mera percepción o de nuestro conocimiento acerca de lo que nos rodea. Así ocurre con el amor ¿Qué es? ¿Cómo aparece? ¿Qué te hace sentir? ¿Dónde se encuentra? ¿Se acumula? ¿Desaparece? Estas dudas llevan a confundir, en muchas situaciones, el amor con ciertas pasiones oscuras como los celos o el control sobre las personas. Pasiones que nada tienen que ver con el amor real.
Muchos han sido los escritores, filósofos o poetas que han intentado buscar la definición del amor, la fórmula, el denominador común. Sin embargo, cada una de ellas depende de la propia historia del autor más allá del tiempo o el espacio. Por ejemplo para Platón, filósofo de la Grecia clásica “el amor es la alegría de los buenos, la reflexión de los sabios o el asombro de los incrédulos.” es decir, una idea que proporcionaba satisfacción y conocimiento; en cambio, para Lope de Vega o Quevedo, autores del siglo de oro español, el amor es para el primero “creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un desengaño y para el segundo “herida que duele y no se siente, es un soñado bien, un mal presente”, “enfermedad que crece si es curada” en definitiva, una contradicción en sí mismo. Por último, Para Bukowski, poeta estadounidense de mediados del siglo XX “el amor es parecido a ver una niebla en la mañana cuando despiertas antes de que salga el sol. Es solo un pequeño momento, y luego desaparece… El amor es una niebla que se incendia con la primer luz del día de la realidad”,  un sentimiento maravilloso, cegador y efímero.
En el lado contrario, o tal vez como parte del mismo, encontramos el odio como fuerza creadora de las más trágicas  historias, de los más oscuros retratos y poemas, de las más graves sinfonías…
También el odio como fuerza destructora de grandes imperios, de ciudades, de vidas o de sueños…
El odio ha resultado ser a lo largo del tiempo la fuerza más poderosa, más incluso que el amor. El odio es increíblemente profundo, tenaz y persistente, consigue pasar de generación en generación y continuar perfectamente intenso aunque las personas que lo sientan hayan olvidado ya sus motivos. El odio puede contagiarse, aprenderse y enseñarse y así “basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera.”, como aseguró Sartre.
Ambos sentimientos componen una dicotomía que parece regir nuestra propia existencia. Freud en el siglo XX elaboró una teoría dualista según la cual la naturaleza humana surgía de dos instintos básicos: Eros y Thanatos. En Eros se encuentra el instinto de la vida, el amor y la sexualidad y en Thanatos, el instinto de la muerte, la agresión y el odio. Eros nos conduce hacia la atracción y reproducción; Thanatos hacia la repulsión y la muerte. Sin embargo, cabría preguntarse entonces ¿cuál es el origen de estos impulsos? ¿son el origen propio de ellos mismos? o ¿punto de inicio para su contrario?
¿puede el odio nacer o alimentarse a partir del amor? ¿es capaz el amor de nacer del odio y llegar a superarlo? ¿cuál es la fuerza vencedora?
Freud tomó como inspiración para esta teoría la mitología griega. Eros era el dios del Amor  y la pasión, constituía una fuerza cósmica que según la leyenda llego a presidir el cosmos. Eros también era el dios que unía dioses y hombres y así el amor se presenta como una idea que mantenía todos los elementos unidos entre sí como algo continuo.
Thanatos era el dios de la muerte. Es curioso como Thanatos era el hermano gemelo, dentro de la mitología griega, de Hipnos, el dios del sueño y aquí encontramos la primera asociación o el estrecho vínculo entre la muerte y el dormir. Entre las diversas manifestaciones del instinto de la muerte están la agresividad o la violencia a las que thanathos como una pasión complementaria al Eros conduce con los celos, el odio…

Eliminando concepciones meramente estilísticas y literarias, encuentro en Shakespeare, dramaturgo inglés perteneciente al teatro isabelino (s. XVII) y por tanto tres siglos anterior a Freud, un gran reflejo de la teoría freudiana dado el gran interés que muestra el autor en sus obras por el estudio de las pasiones humanas llevadas al extremo (el amor, la ambición, el odio, los celos)  y las consecuencias que llegan a tener; en definitiva, un tipo de psicoanálisis de características algo más primitivas y con una sensibilidad y tono algo más mortal que ha marcado un antes y un después en la cultura occidental llegando a nosotros de una forma más natural y cercana que la propia teoría freudiana que percibimos como una idea más lejana y casi inaccesible. Sin embargo, en la obra de Shakespeare vemos retratada la condición humana con sus impulsos, pasiones y vicios como motor de las acciones de los personajes.

Podemos asegurar que una de las tragedias más representativas de esta lucha que se da dentro de uno mismo entre el Eros y el Thanatos o el amor y la muerte seria Otelo cuyo tema principal es la tragedia entre Otelo y Desdémona debido a los planes del malvado Yago, su alférez, a causa de su desmedida avaricia y sus deseos de venganza. En esta obra se trata la historia de amor entre Desdémona y Otelo y como esta se ve truncada por la aparición de Yago quien desea ocupar el cargo de Casio, el teniente de Otelo. Yago quien oculta sus verdaderas intenciones bajo una falsa lealtad y obediencia hace, mediante manipulaciones, que Otelo mate a su mujer a causa de sus celos. Al final Yago es descubierto por su mujer, que le había sido infiel manteniendo relaciones con Otelo antes de su matrimonio con Desdémona , y Otelo termina hiriendo a Yago y suicidándose por el error que había cometido.
Desdémona era una doncella bella, de buena familia y muy respetada mientras que Otelo era un general triunfador en la batalla, rico y poderoso pero de tez oscura y de orígenes inciertos. Ambos se enamoran y el poder de Otelo es suficiente para que la familia acceda a su matrimonio. Sin embargo Otelo no se muestra seguro de sí mismo, se siente juzgado y excluido por el resto y eso le lleva a dudar de la fidelidad de su propia esposa. Al principio son dudas sin una real importancia pero la influencia de Yago hace que el monstruo de los celos despierte incontroladamente dentro de Otelo quien desquiciado termina asesinando a la mujer que ama, a Desdémona.
En Otelo conviven ambas pasiones, Eros y Thanatos, que se van alternando durante la obra. Al principio se mueve por el Eros,  se enamora de Desdémona y viven su  historia de amor. Sin embargo, y a pesar de saber que Desdémona está perdidamente enamorada de él,   la duda no desaparece de su mente, se siente inferior a su mujer y siente que no la merece. Esta duda se va agravando movida por las pasiones más oscuras, por celos patológicos desmedidos y la falta de confianza que Otelo tiene de por sí haciéndole terminar con la vida de su mujer de forma premeditada y al final con su propia vida.

En mi opinión estamos demasiado habituados a convivir justificando la presencia mayoritaria del Thanatos o de convertir estas pasiones en una idea errónea de lo que es el amor. Sentimos muy alejada la tragedia de Otelo cuando esta obra refleja situaciones que por desgracia vemos día tras día en los medios de comunicación.  Hombres que son ejemplos como ciudadanos en la vida pública pero que en su vida privada maltratan a sus parejas sometiéndolas a vejaciones tanto físicas como psicológicas con el único motivo de imponer su autoridad y acabar con los demonios que residen en su mente.
El problema más preocupante lo encuentro en el aumento desmedido de la violencia de género y el machismo y la justificación que muchas jóvenes dan por desconocimiento de estas situaciones, al igual que Desdémona. Se parte de una premisa errónea pero socialmente inculcada del amor y de las relaciones. Situamos los celos dentro de las pasiones pertenecientes a lo que Freud denominaría el Eros puesto que “cuanto más celos tiene más me quiere” cuándo estos no dejan de ser pasiones destructivas que solo conducen a la agresividad y a la violencia. No creo en un amor que nazca y se perpetúe con la imposición y el control de una de las partes de la pareja. Se aceptan las llamadas constantes, el control de la forma de vestir e incluso las prohibiciones a salir con otros chicos y con amigas solteras puesto que “lo hace porque está enamorado de mí y se preocupa”.  Tendemos a convertir todas las pasiones negativas violentas en pasiones positivas provocando una situación actual insostenible.
Me es imposible creer que la justicia actual en España y los propios medios de comunicación sigan culpando, en algunos casos, a la propias mujeres de denunciar falsos casos de acoso o de violación. Me es imposible creer que en pleno siglo XIX se sigan aprobando socialmente los prostíbulos dónde la violencia y la agresividad y las vejaciones se suceden día a día, dónde se trata a las mujeres como objetos que comprar y vender, dónde grandes dirigentes firman contratos o celebran fiestas y al día siguiente lamentan el aumento del maltrato y el machismo en España.
Siempre se ha tenido miedo a la capacidad de las mujeres o a lo que pueden hacer sintiéndose y siendo completamente libres tanto en la actualidad como en la época en la que Shakespeare escribió su Otelo y Freud nos habló de las pasiones contrarias, el amor y el odio, que conviven dentro de las personas.



jueves, 27 de noviembre de 2014

El arte de vivir.



 Después de llevar mis últimos catorce años inmersa dentro de un sistema educativo increíblemente inconstante y prácticamente en ruinas creo que soy capaz de afirmar, sin lugar a dudas, que han sido esos catorce años los que han marcado la persona que soy tanto para bien como para mal así como la persona que seré en un futuro. Probablemente no nos damos cuenta de la importancia de la educación hasta que ya es demasiado tarde, hasta que ya hemos asumido una forma, una lógica, un pensamiento. Hasta que ya aceptamos el fracaso como un error y nos dejamos definir por un número o una nota media. Hasta que nos señalan y aceptamos como una verdad inquebrantable que nuestra vida futura va a depender de todo ello.  
Encontramos en un diálogo de Platón, uno de los más conocidos, a pesar de estar escrito hace 25 siglos  un sentido y una relación con la actualidad, una actualidad que nos afecta a todos a pesar de la indiferencia o la dejadez que mostremos o pretendamos aparentar. Se trata del Mito de la caverna y en él aparecen en primer lugar los prisiones quienes tienen su cuello atado con cadenas lo que hace que únicamente puedan observar y conocer las sombras que se proyectan en una pared obligándoles a vivir en la ignorancia puesto que detrás de ellos se alza un muro y tras él unos individuos que portan una serie de objetos, objetos sensibles.  Al haber detrás de ellos un fuego, los objetos de los portadores reflejan su sombra en la pared que, a su vez, ven los prisioneros quienes, al no conocer otra realidad, piensan que son objetos reales y no meras sombras  proyectadas. Sin embargo, los portadores ,a pesar de ser conocedores de la existencia de los prisioneros, no hacen nada para liberarlos y es más,  proyectan las sombras con un claro propósito, mantenerlos en la ignorancia. Valiéndose de esta escena Platón compara a los portadores con los sofistas quienes aun conociendo la realidad, mediante la demagogia y la retórica (proyectando sombras), hacen lo posible para mantener a los ciudadanos (los prisioneros) alejados de ella y así continuar ejerciendo una posición de poder y control en beneficio de sus propios intereses.  ¿Qué ocurre entonces? Uno de los prisioneros logra liberarse y así aparece la figura del maestro quién sí conoce la realidad ya que fuera de la caverna ha podido contemplar el Sol (el bien, la idea suprema, el máximo grado de conocimiento) y quiere mostrársela a los prisioneros que quedan ignorando las imposiciones de los portadores. Al principio del camino (el inicio del aprendizaje)  la luz  del fuego le deslumbra y el prisionero no cree que lo que está contemplando pueda ser real puesto que las sombras habían sido lo único que había conocido desde un principio.  Sin embargo, a medida que asciende el tortuoso sendero hacia la salida, va adquiriendo un verdadero conocimiento sobre todos los objetos físicos que le rodean, un conocimiento que para Platón no es real puesto que esos objetos pertenecen al mundo sensible y por lo tanto se encuentran en un cambio constante. Una vez llega al exterior, al principio otra vez deslumbrado,  puede conocer completamente.  Está ahora en el mundo de las ideas, el mundo real y puede contemplar el sol, la idea suprema del bien necesaria para poder regir nuestros actos y poseer un verdadero conocimiento. Sin embargo, el hombre virtuoso, según Platón, no es aquel que pasa toda su vida en ese mundo ideal ni el que se mantiene guardando lo que conoce para él mismo sino que es aquel que es capaz de volver otra vez al fondo de la caverna con el fin de ayudar a que el resto de prisioneros se libere, a que el resto de prisioneros conozcan, ese es el verdadero maestro. Para Platón la educación es la única vía para acceder al conocimiento y librarse de la ignorancia.
¿Qué relación puede tener esto con la actualidad?  Algunos dirán que ninguna, ahora nadie nos obliga a vivir en la ignorancia ni nos mantienen ajenos a las decisiones mostrándonos solo una parte ínfima de la realidad. ¡Al contrario! vivimos en una democracia, tenemos libertad de expresión, podemos acceder a todo tipo de informaciones gracias a los medios de comunicación  y a todo el mundo se le garantiza una educación. Sin embargo, otros veremos en la realidad actual el reflejo perfecto del mito de la caverna de Platón y es que estamos gobernados por los portadores, por sofistas, por expertos demagogos que sin cadenas y utilizando la democracia como pretexto conducen las opiniones de las personas hacia sus propios intereses, hacia los intereses de un mundo y un país en el que el capital se sitúa infinitamente antes que las vidas humanas. Así nuestro papel de ciudadanos aumenta en cierto modo con respecto al mito de la caverna puesto que para mantener el orden “democraticamente” preestablecido estamos inconscientemente destinados a ver, callar, producir y consumir. Es lo que conocemos, es con lo que hemos crecido y es con lo que viviremos a no ser que se produzca un cambio. Este cambio se sitúa para Platón el sendero de la educación, es decir, el proceso que todo ciudadano debe seguir para alcanzar lo que él denominaba el mundo de las ideas y que nosotros recogeríamos en la palabra sabiduría, sendero que también nos conduce a la libertad.
Entonces la pregunta sería ¿Cómo conseguir esa sabiduría y esa libertad a día de hoy?  Otra vez algunos responderían que con el sistema actual sirve, es suficiente puesto que es lo que se ha venido utilizando desde siempre y por lo tanto debe ser lo correcto. Sin embargo nos encontramos con que ese sistema no pretende formar ciudadanos, lo único que pretende es mantenerlos como a los  “prisioneros” en la caverna  justificando y ennobleciendo el uso de las cadenas que hacen que contemplemos como verdades universales, inquebrantables e inamovibles unas sombras que al final acabamos percibiendo como reales puesto que perdemos la capacidad de preguntarnos si no podría haber algo más allá. Este pensamiento único responde solamente a los intereses de los  gobiernos por hacer  de los ciudadanos instrumentos sin la capacidad de pensar o decidir por sí mismos o de valorar  lo que tienen y someterlo a la duda que es propia de cada persona. Este pensamiento único hace que nos perdamos como individuos reduciendo nuestras capacidades al colectivo, a lo común y es que al pensar lo contrario nos arriesgamos a ser tachados de irreverentes, nos arriesgamos al fracaso,  algo que resulta inconcebible puesto que el fracaso se asocia como un fallo a nivel personal y a nivel social.  El aprendizaje no se basa en la reflexión ni en la relación de ideas si no en la mera repetición de conceptos asentados que difícilmente se pueden someter a crítica puesto que no resulta algo importante y otra vez conlleva al fallo, al error. Cuando cada vez que intentas deshacerte de las cadenas alguien tira hacia atrás más fuerte llega un momento en el que ya no intentas liberarte más, te acomodas  y vives con ello.
En mi opinión, debemos buscar día tras día esa libertad, esa sabiduría pero para ello es necesario el pensamiento crítico, el pensamiento libre que muchas veces tendemos a asociar con la libertad de expresión. La libertad de expresión es una herramienta inútil si el pensamiento de la sociedad sea por medio de la comunicación o por medio de la educación está controlado por el sistema, los gobernantes y sus intereses….por, en definitiva, los sofistas de hoy en día. Entonces aquí aparece la función del maestro pero no el maestro como alguien capaz de adiestrar a sus alumnos para hacer cosas, para resolver fórmulas o  para memorizar  y responder respuestas sino como una persona capaz de educar en el sentido más amplio de la palabra, alguien capaz de enseñar a buscar la libertad y encontrar los fines de nuestra vida que no están, o eso creo yo, en llegar a una nota media más alta o en estudiar una carrera con más salidas profesionales a pesar de que en realidad no te apasione o en ganar más dinero.
El fin de nuestra vida es estar satisfechos con nosotros mismos  siendo lo que somos  y no lo que se pretende que seamos o lleguemos a ser. Vivir apasionados por lo que hacemos y con el deber de preguntarnos siempre las razones que nos mueven a ello  para llegar así a ser verdaderamente libres.

Este es un fragmento de uno de los textos de Jose Luis Sampedro, filósofo español del siglo XX y principios del XIX,  fallecido el año pasado, de gran reconocimiento nacional e internacional y fuerte intención social. Este texto me ha servido para reflexionar acerca de mi opinión con respecto a la educación y la vida en la actualidad y darle una mayor base.

"¿Qué es la sabiduría?  El arte de vivir. No el arte de hacer cosas, el arte de vivir... Se puede vivir sin hacer muchas cosas, y se puede hacer muchas cosas sin saber vivir. La mayoría de la gente que ahora uno ve por la calle sabe hacer muchas cosas, se mueve todo el día, está agitada todo el día, y no sabe vivir. Hoy, en gran parte, el hombre de una ciudad civilizada y urbanizada es un servidor del sistema y de las máquinas, porque cuando tiene que ocuparse del coche, de la lavadora, de lo otro y de lo de más allá, se pasa el día alimentando cosas y sosteniendo cosas, cuando sencillamente podría vivir mejor. Porque lo que no está claro son los fines. ¿Cuáles son los fines de la vida?, ¿para qué vivimos?, ¿para qué estamos vivos? Estamos vivos para vivir, para hacernos, para realizarnos, para dar de cada uno de nosotros todo lo que puede dar, porque así tendrá todo lo que pueda recibir. Pero para que esto empiece hace falta libertad. Y para tener libertad, no libertad de expresión, lo que hay que tener es libertad de pensamiento, porque si usted no tiene libertad de pensamiento, da igual que hable o diga lo que quiera. El poder se asegura de que no tengamos libertad de pensamiento, para eso nos educa, para que pensemos lo que él quiere que pensemos. Y entonces, cuando consigue que nosotros pensemos lo que él quiere que pensemos, y eso lo consigue en la infancia, cuando enseña la doctrina, cuando enseña los principios; lo consigue en la sociedad con el ambiente general, con los principios, la publicidad, el mercado, etc. Cuando consigue que la gente piense lo que el poder quiere que piense, resulta que, si no tenemos libertad de pensamiento, no tenemos libertad de expresión, y no nos educan para tener libertad de pensamiento. Y cuando tengamos eso, podremos pensar en los fines de la vida, porque los fines de la vida no son aumentar en dinero y en gasto y en diversión, no es eso. Es ganar en satisfacción personal, ser más lo que uno es." José Luis Sampedro

sábado, 4 de octubre de 2014

"Caminante no hay camino, se hace el camino al andar."



Parece que pasen los siglos que pasen las preocupaciones humanas se van a ir heredando y es que somos seres tímidos y dudosos cuya única constante en la vida es hacerse preguntas con la esperanza de encontrar la respuesta algún día. Sin embargo nos resulta muy complicado aceptar que una vez hallemos la tan ansiada verdad ya no seremos los mismos que un día la buscaron, que la misma búsqueda nos habrá hecho cambiar y que los sueños que tuvimos formaran parte del camino pasado y otros nuevos nos habrán de acompañar. 
Heráclito en el siglo VI a.C. ya hablaba de ello y es que creía que la única constante de todos los seres era el cambio puesto que nada permanece igual: a la noche la sucede el día, lo que es claro termina por volverse oscuro, el agua que en un momento estuvo caliente acaba por enfriarse. Está idea se enmarca dentro de la expresión griega “Panta rei kai oudén ménei” que se traduciría por “todo fluye, nada permanece”  Heráclito defendía está afirmación asegurando que nadie puede entrar dos veces al mismo río… puesto que el río siempre cambia debido al continuo movimiento del agua y quien entró una vez a esas aguas tampoco puede escapar de este cambio, y, por lo tanto, no será el mismo al regresar a la orilla.  Debemos ser conscientes de ello para llegar a conocer y a vivir y tener presente que es algo propio de todo lo que nos rodea .
Si observamos la mitología griega nos daremos cuenta de que también encontramos esta afirmación y es que nosotros mismos como se relata en el enigma de la Esfinge estamos sujetos al cambio, somos los únicos seres capaces de caminar a cuatro, dos y tres patas puesto que cuando nacemos gateamos, al crecer nos elevamos sobre nuestras dos piernas y al llegar a la vejez necesitamos la ayuda de un bastón.   Esto no es más que la consecuencia  y una evidencia más de como nuestra existencia y todo lo que tenemos va cambiando a lo largo del tiempo. 
Creemos que nuestra vida está formada por esos pequeños detalles con los que convivimos día a día, con nuestra rutina, con lo que hace feliz a todo el mundo, una buena película, un buen libro, el amor, la amistad… pero cuando esto nos falla, cuando esto de golpe cambia terminamos perdiéndonos a nosotros mismos, sin saber hacia dónde dirigir nuestros pasos porque no somos conscientes de que resulta ser que nada ni nadie es eterno y nos aterra pensar en esa idea. Tenemos un miedo absurdo hacia lo desconocido, hacia el qué será de nosotros si las cosas cambian. Yo no soy la misma que era cuando empecé a escribir este texto ni tú eres igual que cuando comenzaste a leerlo para bien o para mal. Aun así debemos aprender a vivir con ello porque creo, como creía Heráclito en el siglo VI aC, que forma parte de nosotros. El cambio es la única certeza que tenemos.
Hay un poema del autor griego Kavafis que me ha ayudado a comprender esta idea, a saber que todo cambia y todo “fluye” y nada es lo que parece. Está inspirado en el viaje de regreso a Ítaca de Ulises. Se trata de una invitación al viaje, una metáfora de la vida en la que debemos ir recorriendo las diferentes etapas de nuestro camino con el fin de algún día llegar o naufragar en Ítaca, el final de nuestro viaje. Pero como en la vida lo verdaderamente importante no es el lugar hacia donde nos dirigimos sino lo que vamos viviendo durante el caminar, nuestro aquí y ahora, las experiencias y los cambios buenos o malos que nos harán aprender. A su vez y como en la vida los frenos y los obstáculos que nos pongamos en el camino no serán más que los que nosotros llevemos dentro. Debemos aprovechar el momento y los cambios que vayamos experimentando para poder vivir plenamente y una vez lleguemos a nuestra particular Ítaca (nuestros sueños) nos demos cuenta de que lo importante ha sido lo que hemos recorrido y que ya no somos los mismos que empezamos el viaje.

“Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
A los Lestrigones, a los Cíclopes
o al fiero Poseidón, nunca temas.
No encontrarás trabas en el camino
si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita
la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,
ni al feroz Poseidón has de encontrar,
si no los llevas dentro del corazón,
si no los pone ante ti tu corazón.
Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que – ¡con qué placer! ¡con qué alegría! –
entres en puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
y voluptuosos perfumes de todo tipo,
tantos perfumes voluptuosos como puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas y aprendas de los sabios.
Siempre en la mente has de tener a Ítaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas guardado en el camino
sin esperar que Ítaca te dé riquezas.
Ítaca te ha dado el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
No tiene otra cosa que darte ya.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado,
sabio como te has vuelto con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Ítacas.”
                                                                                              Kavafis.


 La verdad es que quedan tantísimas cosas por descubrir y por vivir y por conocer… y es que la vida humana y el pensamiento humano resultan tan sumamente complejos y  tan extrañamente contradictorios que terminan siendo maravillosos.